A modo de resumen podemos decir que los temas tratados se recogen en una serie de capítulos en los que se tratan pacifismo, eutanasia, racismo, tolerancia o inmigración. Y como guinda a ese “pastel”, en otro de los capítulos llamado “Somos iguales, somos diferentes”, se ofrece orientación “sobre recursos didácticos útiles a la hora de abordar en clase el goce de la homosexualidad y la celebración del multiculturalismo”. Entre otros “recursos” se incluye un cómic (¿?) de un tal Nazario con el desafortunado título de “Alí Baba y los 40 maricones” (en este enlace hay una muestra del cómic que enseña imágenes con contenido de sexo explícito, que pueden herir su sensibilidad y sus convicciones), una guía de sexo seguro para gays, o un catálogo con “artísticas fotografías” para la práctica de la homosexualidad. Parece increíble que sea esta basura la que quieren inculcar a nuestros hijos y que pretendan que los padres no nos sublevemos ante este despropósito ¿verdad?
Pero para más escarnio, a pesar de la gravedad de lo que acabamos de comentar, nuestros gobernantes han conseguido -vaya usted a saber por qué medios, que mucho me temo que sean económicos- el apoyo de la Federación Española de Religiosos de Enseñanza-Centros Católicos (FERE-CECA), más preocupados por jugar a empresarios que por defender la moral que predica la Santa Madre Iglesia, y ha tenido que salir al paso la Conferencia Episcopal Española en defensa del derecho de los padres a elegir la educación en valores para los hijos. ¡Dios mío, qué “cestos” seremos capaces de hacer con estos “mimbres
